Estamos todavía bajo el influjo electrizante del último juego de la selección y su clasificación a la exagonal que se realizará a lo largo y ancho del 2009. No queremos hablar de otra cosa y tampoco queremos escribir sobre temas que no tengan nada que ver con el fútbol. Es maravilloso ver cómo once hombres que representan a una nación disputándose una pelota con otro grupo que representa a otra comunidad nacional es capaz de despertar un entusiasmo generalizado, hacer que la gente olvide sus diferencias y se abracen para celebrar el triunfo o llorar la derrota. Cada aficionado está dispuesto a recorrer distancias, a pagar lo que se le pida y a soportar las inclemencias del tiempo por la única recompensa de presenciar un partido de fútbol.
Antes del fútbol sólo la guerra y la religión lograban movilizar a pueblos enteros en pos de un propósito común, la derrota del enemigo en el primer caso y la vida eterna, en el segundo. La política nació con un propósito similar: organizar y movilizar a la comunidad entera ( la polis) en torno de su propio bienestar, de su defensa, de su desarrollo en sus diferentes manifestaciones. Ese proceso era dirigido por unos señores que, por tener como única mira el bien de toda la comunidad ( la polis ) se llamaron políticos. Su arma era la palabra para persuadir y convencer a todos que el futuro estaba en la dirección que señalaba su mano y en esa dirección marchaban todos como embrujados por un poder misterioso.
La magia del fútbol ha sustituido a la guerra como competencia entre naciones. El campo de batalla ahora es reducido y puede enfocarse con una cámara de televisión para llevar el espectáculo a todo el mundo. Eso no era posible con la guerra. Había que esperar meses y a veces años para que se supiera el ganador y el perdedor que se perseguían por tierra y mar, después por aire hasta que uno de los dos caía vencido. La victoria le daba derecho al vencedor para disponer del vencido y sus bienes hasta que poco a poco la humanización llegó hasta la guerra, moderando un poco sus consecuencias.
¿Qué hizo Rueda, el entrenador, para transformar un grupo de jugadores, que ya estaban ahí, en una selección ganadora? Pues impuso disciplina, los convirtió en un equipo moderando el deseo de sobresalir individualmente e hizo una labor de terapia psicológica: los convenció de que no deben caer en el triunfalismo si ganan ni en el derrotismo si pierden. Mantener la humildad dicen ahora casi a coro. Voluntad de triunfo en forma conjunta reconociendo en cada compañero un complemento al esfuerzo individual de todos y no un rival al que hay que anular para atraer todas las miradas hacia unos pocos. Parece fácil. Hay que agregar el manejo de la prensa deportiva para que, sin sentirse menospreciada, se mantenga dentro de los límites que le corresponden para no interferir en la labor del equipo técnico y de los directivos.
¿Por qué no formamos una selección de políticos? Hay cuatro candidatos nacionalistas, cinco liberales y tres de los partidos pequeños. Sobra uno que mandamos a la banca por el momento. Se trata de formar un equipo como el de Rueda. Lo primero es convencerlos de que los intereses de Honduras están por encima de sus ambiciones personales y de los intereses de partido. En segundo lugar hay que formarlos en la convicción de que la lucha por el poder tiene límites éticos y constitucionales- Esas barreras no pueden saltarse ni derribarse sin que la lucha política se convierta en una carrera de caballos. En tercer lugar, lo más difícil, es convencerlos de que Honduras los necesita a todos como un equipo y que no deben dañarse mutuamente ni menos comprar al árbitro para que se trague el pito cuando le conviene a uno de ellos o a su partido.
Quizá ayude ponerles siempre a la vista la alineación del equipo adversario con el cual tienen que competir. Bajo los palos, como porteros, se encuentran los corruptos y corruptores con la consigna de no dejar pasar ningún gol de los políticos a favor de Honduras. En la defensa se van a topar con el narcotráfico y el crimen organizado, flaqueados como laterales por los contrabandistas, los agiotistas, los femicidas, los huelguistas de profesión. Como delanteros en el equipo contrario van a contar con los enemigos del Estado de Derecho, de la democracia, del respeto de los derechos humanos, de la justicia y de la política como actividad noble y buena.
Por supuesto que los aficionados de una y otra selección se harán presentes, pero el estadio estará lleno de quienes por ignorancia o mala fe aplauden al equipo contrario a los intereses de Honduras. Aquellos que aplauden a quienes meten autogoles, porque confunden el cebo con la manteca y la gimnasia con la magnesia. No saben distinguir al candidato del anuncio y se van a las urnas tarareando la canción que mejor les gustó o quienes se dirigen por las promesas sin ver las realidades. Estos son los que realmente ponen gobiernos porque son la mayoría y los empiezan a despreciar al mes siguiente de haberlos electo porque no consiguieron lo que querían o les habían prometido.
Ahora el problema es quién hace esa titánica labor de convertir en un equipo a tanto candidato si cada uno se cree un superman. Cómo hacer para que Pepe le pase de taquito la pelota a Micheletti y éste haga jugar a Elvin con un tiro cruzado mientras Felícito recoge el pase de Elvin y lanza un tiro de 40 metros que derribe a los defensas y al portero del equipo contrario. ¿Quién será el técnico de esa selección? ¿ A quién nombrarán de árbitro para estar seguros de que impondrá su autoridad? Quizá antes de buscar un entrenador habría que contratar a un domador de fieras.( Perdón.)
Colóquese bien en el ataúd, don Moncho, que vamos a platicar por última vez. (Lector amigo: el profesor Ramón Hernández fue mi suegro y decidió morirse el jueves a las 5.30 de la tarde, vísperas de las elecciones internas de los partidos tradicionales a los 96 años). Buen conversador como fue siempre usted, sé que no se sentiría cómodo si en su vela estuviera yo callado, viéndolo nada más. Usted sabe bien que a mí me angustian los velorios y los entierros a tal punto que he prometido no asistir ni siquiera a mi vela. Pero estoy aquí con usted. Mire que quedó guapo con ese traje azul recién comprado y su corbata. Parece que, como en otros tiempos, está listo para ir a las aulas a trabajar doble jornada por 90 lempiras mientras se desempeñaba como director y profesor de grado en una escuela que no era unidocente.
Hablemos de sus tres grandes pasiones: el patriotismo, la educación y el liberalismo. Podríamos agregar su amor platónico por todas las mujeres, porque en realidad su gran amor fue doña Benita, mi suegra, a quien ya debe usted estarle cantando las canciones de Julio Jaramillo para provocarle aquellas reacciones de enfado por haber sido el ecuatoriano un cantante declaraba su amor a una sola mujer y al mismo tiempo era un gran mujeriego. Lo que le parecía a ella una conducta poco recomendable. A usted le gustaba verle el gesto de enfado y por eso lo hacía. Se moría usted de risa, antes de morirse de verdad como ahora.
Póngase cómodo. ¿Por dónde empezamos? Mientras lo piensa, sigamos por sus grandes aportes a la educación. Se sentía usted orgulloso de haber fundado como supervisor en Valle más escuelas que las fundadas desde la independencia. Se atoraba de emoción cuando contaba que fundó escuelas en la zona fronteriza con El Salvador, porque los niños asistían a las escuelas salvadoreños y cantaban el himno a ese país. Su pasión por la educación lo llevó a ser supervisor en Yoro y en Islas de la Bahía. Con el mismo entusiasmo fundó el instituto Terencio Sierra en Nacaome con el apoyo de su amigo don Julio Reyes cuando éste fue alcalde.
Detrás de su vocación docente estaba su enorme patriotismo. Aunque le preocuparon siempre los problemas de Honduras y hasta el último momento estuvo pensando en soluciones a mi parecer un poco ingenuas y pasadas de tiempo, nunca permitía que en su presencia se hablara en mal de la patria ,de sus próceres, de sus símbolos y de los hondureños- Usted nació el mismo año en que se fundó Diario el Cronista, por don Paulino Valladares en 1912 y cuando después de la guerra con El Salvador este periódico en su última etapa explotó en sus editoriales el resentimiento por la invasión, salía usted muy temprano a buscar el periódico para que su corazón latiera al unísono con el pensamiento editorial de Alejandro, el hijo de don Paulino.
Hablemos ahora, como lo hacíamos siempre, de su otra gran pasión: El partido liberal. Mientras lo veo tranquilo en su ataúd pienso que si Dios se lo hubiera permitido se hubiera usted levantado a votar por alguno de los precandidatos en contienda. Con su hija Edda, mi esposa, hablamos de los tiempos que usted recordaba como sus épocas heroicas. Fue cuado Vicente Cáceres lo expulsó del instituto por sus ideas liberales. Cuando se negó a firmar el libro de oro. Cuando le tocó ir a vender naranjas en una carreta por habérsele destituido de su cargo docente por ser liberal. Pero no contaba esas cosas con resentimiento ni con odio sino más bien como quien cuenta una aventura agradable. Lo mismo pasaba cuando nos contaba que sus compañeros de parranda eran nacionalistas y cuando éstos ,pasados de tragos , le echaban vivas al General Carias usted, para no quedar mal, gritaba viva el General Electric y sus compañeros decían: hasta en inglés lo dice el profesor.
Su liberalismo también tenía vinculación con su patriotismo. Nunca fue liberal por estómago. Creía en el liberalismo como una corriente de pensamiento que le había traído y le traería sólo cosas positivas a Honduras. Cuando lo conocí en 1963 siendo yo un muchacho recién venido de mi pueblo a ejercer la docencia en Tegucigalpa y viniendo yo de una familia liberal, hasta me parecía que su liberalismo lindaba con el sectarismo como cuando le conté que una moto había matado a una gallina cuando venía yo a trabajar y me dijo que había que ver si la gallino no era de un liberal y la moto de un nacionalista. Venía usted de la época en que los liberales y nacionalistas se mataban discutiendo que el cielo era azul y la sangre, roja. Usted sabe que soy alérgico a todo sectarismo por ser un insulto a la inteligencia humana y divina.
No se atore de emoción, como lo hacía cuando algo le impresionaba mucho, porque voy a abrir mi corazón en esta conversación de despedida. Le doy gracias por su amistad sincera. Gracias por sus consejos: maneje a la defensiva. Ahorre. Gracias a ese consejo abrí mi primera cuenta bancaria con lo poco que ganaba. No contraiga deudas. ¿Cree, don Moncho, que debo hacer tal cosa? Su corazón es el carpintero. Se emocionaba usted cuando me miraba estudiar, escribir, trabajar y venir con la producción de mis cultivos en el campo, llevadas todas esas actividades con dedicación y esmero. Hasta llegué a pensar que se sentía orgulloso de mí, pero nunca hablamos de eso. Gracias por Edda porque no traía defectos de fabrica. Gracias por haber consentido que su hija Carmen se casara con mi hermano Raúl, pese a no estar probada todavía la calidad del primer yerno-
Estoy seguro que mañana, día de las elecciones, usted estará atento a los resultados por su gran amor al liberalismo. Póngase cómo y descanse en paz que su paso por la tierra sólo dejó buenos recuerdos. Hasta luego.
El tema de esta semana es el recurso de inconstitucionalidad interpuesto por la fiscalía especial para la defensa de la Constitución en contra de los artículos 39 y 40 del texto constitucional, resuelto favorablemente por la sala de lo Constitucional por haber sido reformados por el Congreso sin tener facultades para ello por tratarse de artículos pétreos. La consecuencia es que se elimina la figura del Vicepresidente y se vuelve a los tres designados que establecía el texto original de 1982. Por haberse presentado este asunto en el refuego de la campaña electoral y la no inscripción de uno de los precandidatos, el tema alcanzó mayor relevancia en la discusión pública.
Estudiar científicamente algo es analizarlo en sus causas, efectos y manifestaciones. ¿Cuál es la causa de que el Congreso haya reformado artículos irreformables, pétreos o intangibles? Algunos han dicho que fue un descuido, un error del Poder Legislativo. Es difícil creer que un cuerpo colegiado, integrado por 128 cabezas pensantes y sus asesores, haya podido pasar por alto algo tan elemental como que los poderes constituidos no tienen más facultades que las que el poder constituyente ha querido darles en el texto constitucional. Por eso el poder constituyente, representado por la asamblea nacional constituyente, es soberano, absoluto, extraordinario y unifuncional por cuanto sólo se convoca para crear la constitución y con ella la base de todo el orden jurídico, mientras que los poderes constituidos son subordinados a la Constitución, limitados, ordinarios y multifuncionales por cuanto ejercen las funciones de gobierno.
Honduras es el único Estado del mundo cuya soberanía está representada por dos titulares: el pueblo y el Congreso. Es decir que sobre el mismo territorio y la misma población existen dos soberanos. Es una soberanía bicéfala, cosa rara porque soberanía significa poder supremo, es decir que sobre un soberano no puede existir ningún otro poder que tenga el mismo atributo. Honduras se define como un Estado libre, soberano e independiente bajo un gobierno democrático, republicano y representativo. Es democrático, porque es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Es republicano, porque el poder del Estado no está concentrado en un solo órgano, sino distribuido en tres poderes que son independientes y sin relaciones de subordinación. Los gobernantes tienen poderes limitados y son electos por un tiempo determinado. Fueron la características que los romanos le dieron a la forma republicana de gobierno que crearon para sustituir a la odiada monarquía.
El único soberano es el pueblo según la Constitución. Sin embargo el Congreso se llama y se deja llamar soberano. ¿Cómo es posible que haya dos soberanos sobre un solo Estado? ¿Cómo es posible que el poder soberano del Estado sea representado por dos titulares? Tal vez alguien piense que el hecho de que el Congreso se autodenomine soberano y se deje llamar de esa manera no tiene ninguna trascendencia o que se trata de simples palabras. Es como si alguien se autodenominara superman sin que le diera por imitar al personaje de las películas de ficción. Yo no lo veo tan inocente.
Si el Congreso es soberano en su propia concepción, inconscientemente actuará como si lo fuera en realidad. Cuando en la transición de la monarquía absoluta a la democracia en Gran Bretaña se llamó soberano al parlamento es porque, como decían los ingleses, podía hacerlo todo menos hacer de un hombre una mujer, es decir alterar las leyes de la naturaleza. Pues si el Congreso se llama soberano puede hacer todo lo que corresponde al poder constituyente como reformar los artículos pétreos e interpretar la constitución como se interpretan las leyes. Ambas cosas ha hecho y ambas cosas le son negadas como facultades en la Constitución.
Una actuación aparentemente inocente por parte del Poder Legislativo nos ha metido en un problema. Ahora resulta que no sabemos si en las próximas elecciones internas y generales vamos a votar por un vicepresidente o por tres designados. El presidente del Tribunal Supremo Electoral ha dicho que los movimientos de los partidos que van a elecciones internas deberán completar sus planillas agregando dos candidatos más para completar los tres designados. Otros opinan que la convocatoria a elecciones se hizo cuando las reformas expulsadas de la Constitución estaban todavía vigentes y por lo tanto las elecciones internas y generales del próximo año deben hacerse solamente con la figura del Vicepresidente.
No es fácil orientarse entre tantas opiniones contradictorias. Hasta se ha opinado que sobre el fallo de la Corte la última palabra la tiene el Congreso como si los poderes no fueran independientes o si alguien fuera del Poder Judicial estuviera facultado para revisar sus fallos. Por supuesto que el Congreso puede y debe realizar la formalidad de poner a tono la Ley Electoral con los mandatos de la Corte en el asunto que nos ocupa, pero si no lo hace de todas maneras el fallo de la corte deja sin valor los artículos expulsados del texto constitucional.
¿Conflicto de soberanías? Más bien es el conflicto entre dos titulares de la soberanía del Estado, uno auténtico que es el poder constituyente y uno inauténtico que es el Congreso al llamarse soberano y actuar como si lo fuera. Afortunadamente el constituyente previó en el texto constitucional la forma cómo se puede declarar inconstitucional una ley y, por extensión en este caso en forma insólita una reforma constitucional. El caso de don Elvin Santos, que algunos creyeron se iba a resolver con la decisión de la Corte, sigue vivo y coleando porque el alto tribunal no podía pronunciarse sobre algo que no se le ha pedido. ¿Dos soberanos? No puede ser.
El triunfo de Obama no sorprendió a nadie , ni siquiera a Mccain. La gran discusión se ha centrado en las circunstancias que permitieron la derrota de un blanco, héroe nacional, frente a un muchacho negro de 47 años, desconocido fuera de Estados Unidos hace poco tiempo y que su triunfo haya sido tan aplastante. Todos los analistas coinciden en que esto sólo es posible en una democracia madura y seguro de sí misma como el sistema del pueblo, por el pueblo y para el pueblo suyo sobrevivencia en el mundo proclamó Lincoln en la oración de Gettysburg el 19 de noviembre de 1863, cien años y tres días antes del asesinato de Kennedy.
Hay coincidencia también en que el gobierno de Bush favoreció la pérdida de su partido y de su candidato. El problema de Irak y la crisis financiera actuaron como detonantes de su derrota electoral. Pero esas condiciones objetivas no hubieran sido suficientes sin las condiciones subjetivas que aportó el candidato Obama y su impacto en la opinión del electorado norteamericano. Fueron sus planteamientos y sobre todo su personalidad fresca, serena, segura, joven, la que obró el milagro de un cambio que pocos años antes nadie hubiera podido predecir. El éxito además se debió a su habilidad para presentarse como la encarnación de los valores que están en la raíz de la nación norteamericana y no como representante de una minoría negra que, aunque lo apoyaba así como la mayoría de la comunidad latinoamericana, no hubiera sido suficiente para darles el triunfo a los demócratas.
La otra parte de la discusión se ha centrado a nivel internacional en las expectativas sobre el rumbo que se dará a la primera potencia mundial bajo la administración Obama. Todos dan por hecho que las primeras medidas serán de política interna en el campo económico-financiero para restablecer la credibilidad en el sistema y evitar que el efecto dominó afecte a todas las economías del mundo vinculadas umbilicalmente a los Estados Unidos. Se da también por aceptado que la política exterior sustituirá la fuerza por el diálogo y la negociación tomando en cuenta que el mundo, gracias a la globalización, es ahora una unidad que se ve afectada por cualquier acontecimiento, aunque ocurra en los países otrora aislados y casi insignificantes.
¿Qué lecciones podemos sacar de las elecciones recientes en USA? La primera es, como lo dijimos, la madurez del sistema democrático, trabajada con la delicadeza de una obra de arte por todo un pueblo en la sucesión ininterrumpida de las generaciones. La superación del racismo ancestral. La naturalidad con que grupos de republicanos proclamaron su apoyo a Obama sin que eso se viera como traición a su partido. La calidad del debate político-electoral por su contenido, por el respeto que se dispensan los candidatos, por el criterio valorativo de los electores. Por la calidad de las convenciones, eventos masivos cuyas funciones han venido cambiando con el tiempo. Ya no son para elegir a los candidatos, aunque se siga realizando esa formalidad, sino un estallido ordenado de euforia por los candidatos que ya se conocen y por el partido.
Pero lo más importante fue ver ratificada una vez la verdad de que una campaña victoriosa es resultado de la inteligente combinación de una percepción correcta de la realidad presente, ideas claras y accesibles sobre las posibles soluciones, la presencia de un candidato que goce de credibilidad y que despierte olas de entusiasmo en los electores acompañado todo con la orquestación de una campaña que no sustituya ni opaque la actuación protagónica del candidato.
Mucho nos queda por hacer en Honduras. Nuestro sistema, que desde su origen en Atenas se define como el poder del pueblo, tiene cada vez menos la confianza del pueblo. El sectarismo, regado como un virus en todo el cuerpo social, echa por tierra cualquier intento de que marchemos todos en la misma dirección para realizar a mediano plazo un proyecto compartido de país. Los candidatos, a falta del carisma para entusiasmar con su presencia y su discurso, nos llenan de mensajes publicitarios a cuales más ridículos. La realidad marcha en una dirección y las campañas electorales por otra de manera que al elector se le hace difícil orientarse para tomar una decisión racional y satisfactoria al momento de elegir.
La política, dicen los alemanes siguiendo a Max Weber, se decide con la cabeza y se ejecuta con el corazón. Sólo las ideas no bastan. Sin emoción no hay política. La emoción sin ideas tampoco basta. Pero aunque haya emoción e ideas ningún candidato puede alcanzar el éxito si no cuenta con la credibilidad necesaria para que sirva de sustentación a sus llamados de apoyo.
¿Cuál es la percepción de la realidad que tienen los candidatos? Cuáles son las soluciones a corto, mediano y largo plazo que proponen? ¿Motivan? ¿Entusiasman? ¿Generan credibilidad? ¿Despiertan esperanzas en un futuro mejor para todos? ¿Tienen un pasado limpio? ¿Qué piensa y dice la gente que los conoce de cerca? ¿Cuáles han sido sus aportes al desarrollo nacional? ¿Los hemos visto tomar decisiones en condiciones imprevistas e inesperadas? ¿Qué dice su familia de su desempeño en el círculo familiar?
Habrá aplicar esa evaluación a cada uno de los candidatos y candidatas en la actual campaña y en la del próximo año. Sólo así podremos contar con una imagen correcta de cada candidato al momento de votar y sólo así podremos evitar que el brillo enceguecedor de la publicidad nos confunda y cacemos un gato creyendo que es una liebre. Veremos si Obama para los gringos y para el mundo es tan bueno como parece. Con ideas y emoción se hace la política, pero también con credibilidad.
¿Se desprestigian o los desprestigian? La maravilla del idioma español, el idioma que se habla en el cielo y que tanto se destruye en Honduras, nos permite expresar ideas contrarias con sólo pasar el mismo verbo de intransitivo a transitivo. Los partidos políticos: ¿Se desprestigian a sí mismos o los desprestigian? Porque nadie duda que la política, los políticos como profesionales de esa noble actividad y los partidos como instrumentos de la misma se han desprestigiado en toda América Latina y no sé si en el mundo. Hay estudios que así lo dicen.
Aquí en Honduras es fácilmente comprobable. Bastó que en esta semana se insinuara desde casa presidencial como difícil la realización de las elecciones internas de los partidos y la atención a los damnificados para que se volviera a satanizar a los políticos por insistir en las elecciones en perjuicio supuestamente de la atención a los damnificados. El mismo pueblo en las consultas que se hicieron para aumentar la riqueza de una empresa privada de telecomunicaciones se inclinó fácilmente por la alternativa excluyente . Afortunadamente se aclaró a tiempo que el Ejecutivo nada más había hecho saber las dificultades que se habían creado a raíz de las lluvias a fin de que se tomaran en cuenta y todo con la mayor inocencia y la mejor voluntad según dicen . Se convocó a un diálogo al más alto nivel para acordar la forma en que sea posible atender la emergencia en sus aspectos estructurales y humanos al mismo tiempo que el proceso electoral que está ya a las puertas el cual, si fue un error anticiparlo por conveniencia de algunos, sería un mayor error postergarlo indefinidamente por conveniencia de otros o de los mismos que lo movieron primero. El resultado del diálogo fue una posición intermedia entre hacerlas elecciones en la fecha prevista o aplazarlas hasta febrero. Se realizarán el 30 de noviembre, 14 días después, es decir cuando todo esté como antes de las lluvias. La decisión queda en manos del Congreso Nacional.
Pero los partidos ( o partidas como dijo un chusco) : ¿Se desprestigian a sí mismo o los desprestigian? Pues en esto pasa quizá lo que le pasó a una indita de la montaña donde yo me crié. Se corrió el rumor de que se acostaba con el patrono y con el hijo del patrono cuando ambos en forma alternativa visitaban la propiedad para atender los negocios agrícolas. Cuando algún vecino, llevado por impulsos de orden moral, le reclamó a la Tive( Natividad se llamaba la indita) que por qué se había metido con el hijo si se sabía que le hacía las horas extras a su madre y esposa de su padre contestó en un lenguaje atropellado por la rapidez con que pronunciaba las palabras: pues él que me dijo y yo que le dije que sí.. Quiero decir con el símil que a los partidos los desprestigian, porque hay quienes lo quieren hacer y los partidos colaboran en que se haga. Hablo de los partidos no sólo como aparatos jurídico-institucionales, sino como organizaciones de ciudadanos para la participación política cuya imagen depende sobre todo de quienes los integran, de su valores, de su conducta y de su manera de actuar en el escenario político no sólo como simples ciudadanos sino posteriormente como representantes electos y como funcionarios públicos.
¿ Por qué permiten los partidos políticos que cualquiera los use como plataforma para lanzarse a la más alta magistratura de la nación sin tener méritos ni siquiera para alcanzar un puesto edilicio? De la noche a la mañana aparecen fulanos y zutanos sin que nadie sepa de dónde vienen a decirnos que nacieron para dirigir nuestros destinos como nación y los partidos, en nombre de una democracia reñida con la meritocracia , les abren paso y hasta los impulsan al logro de sus propósitos. Nadie duda que en el círculo de sus amistades esas personas puedan gozar de algún prestigio, el problema es que fuera de ese círculo nadie los conoce y si los ha oído mencionar no es por sus buenas acciones.
Hay otros que teniendo méritos no los expresan . Como me han asignado una clase de lógica jurídica y me he obligado a razonar lógicamente, traduzco a razonamientos deductivos algunos anuncios publicitarios: Todas las personas que tienen chocoyos son buenos legisladores, fulano tiene chocoyos, por lo tanto, fulano será buen legislador y hay que votar por él. Pero el de los chocoyos es un hombre inteligente y ha hecho un trabajo como diputado que bien podría exhibir para pedir que se le reelija de una forma más respetuosa para quienes lo eligieron la primera vez. Es un líder joven, hijo de un líder viejo de su partido.
Un ejemplo de otro partido para no parecer sectario: Honduras necesita un piquito para salir de sus problemas. A fulano le dicen piquito, por lo tanto hay que elegir a Piquito como Presidente. Algunos méritos a de tener Eduardo Maldonado para ofrecerse y haber logrado ser precandidato a la Presidencia como para que sus asesores echen mano del apodo cariñoso que le dicen sus amigos como tema central de su campaña. Lo mismo pasa con Nocheclarita. Otra distinguida dama, que no ha hecho mal trabajo, quiere que votemos por ella porque me llega y no por lo bueno que ha hecho como diputada, que indudablemente lo ha hecho. Al no partir de un análisis responsable de la realidad ni tener propuestas programáticas, los partidos dejan el espacio libre para que cada candidato diga lo que le dé la gana para promoverse y se echa mano de las técnicas de la publicidad comercial sin las adaptaciones a la publicidad política que promueve personas a los altos cargos públicos y no productos industriales para el mercado.
El populismo, que se fundamenta en una relación directa del líder providencial con la masa, se abre paso a costa del desprestigio de los partidos y los partidos le dicen que sí como la Tive Vásquez al hijo y al papá. Y así, ¿ Quién podrá defenderlos? Ni el Chapulín Colorado.