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lunes, 4 de mayo de 2009

INFLUENZA -H1N1

No soy médico y menos infectólogo, pero es el tema de la semana y debo abordarlo. Lo haré a mi manera, porque no tengo otra. Se trata de la mal llamada influenza porcina o hache uno ene uno como está escrito en el titular. El jueves, día en que escribo esta columna, se habían presentado casos en 11 países. No valdría la pena hablar de pandemia, porque no se ha extendido a todo el mundo, pero por su fuerza expansiva puede extenderse a los casi doscientos países que existen en el mundo. No se le olvide que en griego pan significa todo.

Se trata de una enfermedad nueva y, por lo tanto, no se tiene experiencia en su manejo. Lo primero que sorprende es que el virus que produce la gripe en las aves, otro que lo produce en los humanos y el que hace lo mismo en los cerdos se hayan aliado para atacar al ser humano. Con esa mutación sólo se transmite de persona a persona y no del cerdo al ser humano de manera que lo egipcios mataron inútilmente a todos los chanchitos de esa nacionalidad. Lo primero que desearíamos es que los virus azules, rojos y de otros colores que existen en nuestro país hagan alianzas previas las mutaciones necesarias para atacar la pobreza.

Otra particularidad es que no hay vacuna. Hay que tomar algunas precauciones relacionadas con el contacto humano, pero para atacar la enfermedad hay que esperar que llegue. Y lo peor es que puede parecer una gripa normal y corriente. Si tiene temperatura elevada usted puede pensar que es una infección pasajera como hay muchas. Si le duele la cabeza puede pensar que es del estómago o una de las mil causas por las cuales nos duele el morro. Si tiene dolor en el cuerpo puede pensar que es por el trabajo o cualquier otra cosa. Si siente dolor en la garganta, pues hay varias razones por las cuales nos duele sin que nos hayamos muerto. Y si alguien tiene diarrea puede pensar que es el SIDA o mala digestión. Pero si siente todos esos síntoma, vaya corriendo al centro de salud o donde su médico. Haya ido a ver a los Tigres o no, aunque no está probado que los felinos transmitan la enfermedad.

No caiga en el pánico y no exagere las medidas relacionadas con el contacto humano. Si ni usted ni su pareja han ido a México ni han tenido contacto con gente que haya hecho ese viaje, sigan dándose el besito de las buenas noches y hagan lo mismo con sus hijos. Que ningún virus nos separe, excepto los de colores que hemos mencionado más arriba. Atendamos eso sí todas las recomendaciones sensatas y posibles que nos den las autoridades. Confiemos en que harán las cosas bien, aunque ya hubo los primeros pleitos por capitalizar políticamente el trabajo contra el H1N1, que no el H5N1 porque ese es el virus de la gripa aviar.

Todavía no se sabe por qué ha habido tantos muertos en México y casi nada en países como USA. Hay una explicación un poco ofensiva, pero que no se puede descartar y es que entre los aztecas el virus ha atacado a población pobre y desnutrida, el que sería nuestro caso por las condiciones de pobreza en que los virus de colores mantienen a la población. Otra explicación más aceptable es que por ser una enfermedad desconocida y haberse iniciado en México influyó en este caso el factor sorpresa, es decir la falta de preparación y experiencia, Puede ser.

Volvamos a los síntomas. No se alarme si sólo le da dolor de cabeza, porque puede ser como efecto de la abrumadora y costosa campaña publicitaria a favor de la cuarta urna o por cualesquiera otras publicidades oficiales. Si usted es Abogado y amanece con dolor en el cuerpo o con diarrea relaciónelo con la celebración de su día el 30 recién pasado. Si es sindicalista y le tocó el discurso de su organización por el Día del Trabajo acuérdese que su dolor de garganta se puede deber a que forzó mucho las cuerdas bucales como si no había sistema de sonido. Si es docente universitario en la UNAH puede ser que la huelga le esté haciendo daño. A propósito felicitaciones a la nueva rectora Julieta Castellanos. Que Dios la aleje de todos los virus que se mueven en el ambiente.

Mis recomendaciones, como infectólogo aficionado son las siguientes:

1-Calma. No cruce el punte antes de llegar al río.
2-Pida y confíe en Dios.
3-Oiga y practique las recomendaciones de las autoridades de salud.
4-Observe a su familia, especialmente a los niños y actúe oportunamente.
5-No oiga a quienes quieren ver en todo acontecimiento los signos del fin del mundo .Son terroristas que atentan contra su salud mental.
6- No asiste a reuniones si no es absolutamente necesario.
7-Absténgase de aplicarse antivirales que no dan ningún resultado.
8-Si siente los síntomas que hemos mencionado y sospecha que no es una gripa común, póngase las pilas.
9-Si le regalan un viaje a México con todos los gastos pagados, no lo acepte.
10 Confíe en que el riesgo pronto pasará porque no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista.
Felicidades a los trabajadores que trabajan y a los que tienen la suerte de cobrar sin trabajar, que les dure cien años.
Felicidades a los Abogados que llevan su profesión con orgullo, rectitud y abnegación. A los otros, felicidades también.
Animo a los docentes de la UNAH que reclaman la indexación del salario mínimo de cuerdo al estatuto del docente universitario y que la huelga dure lo menos posible en aras de la educación universitario.
Y que Dios nos proteja contra la influenza que dijimos y de la cual seguiremos oyendo hasta que desaparezca el peligro.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Política y emociones

El triunfo de Obama no sorprendió a nadie , ni siquiera a Mccain. La gran discusión se ha centrado en las circunstancias que permitieron la derrota de un blanco, héroe nacional, frente a un muchacho negro de 47 años, desconocido fuera de Estados Unidos hace poco tiempo y que su triunfo haya sido tan aplastante. Todos los analistas coinciden en que esto sólo es posible en una democracia madura y seguro de sí misma como el sistema del pueblo, por el pueblo y para el pueblo suyo sobrevivencia en el mundo proclamó Lincoln en la oración de Gettysburg el 19 de noviembre de 1863, cien años y tres días antes del asesinato de Kennedy.


Hay coincidencia también en que el gobierno de Bush favoreció la pérdida de su partido y de su candidato. El problema de Irak y la crisis financiera actuaron como detonantes de su derrota electoral. Pero esas condiciones objetivas no hubieran sido suficientes sin las condiciones subjetivas que aportó el candidato Obama y su impacto en la opinión del electorado norteamericano. Fueron sus planteamientos y sobre todo su personalidad fresca, serena, segura, joven, la que obró el milagro de un cambio que pocos años antes nadie hubiera podido predecir. El éxito además se debió a su habilidad para presentarse como la encarnación de los valores que están en la raíz de la nación norteamericana y no como representante de una minoría negra que, aunque lo apoyaba así como la mayoría de la comunidad latinoamericana, no hubiera sido suficiente para darles el triunfo a los demócratas.


La otra parte de la discusión se ha centrado a nivel internacional en las expectativas sobre el rumbo que se dará a la primera potencia mundial bajo la administración Obama. Todos dan por hecho que las primeras medidas serán de política interna en el campo económico-financiero para restablecer la credibilidad en el sistema y evitar que el efecto dominó afecte a todas las economías del mundo vinculadas umbilicalmente a los Estados Unidos. Se da también por aceptado que la política exterior sustituirá la fuerza por el diálogo y la negociación tomando en cuenta que el mundo, gracias a la globalización, es ahora una unidad que se ve afectada por cualquier acontecimiento, aunque ocurra en los países otrora aislados y casi insignificantes.


¿Qué lecciones podemos sacar de las elecciones recientes en USA? La primera es, como lo dijimos, la madurez del sistema democrático, trabajada con la delicadeza de una obra de arte por todo un pueblo en la sucesión ininterrumpida de las generaciones. La superación del racismo ancestral. La naturalidad con que grupos de republicanos proclamaron su apoyo a Obama sin que eso se viera como traición a su partido. La calidad del debate político-electoral por su contenido, por el respeto que se dispensan los candidatos, por el criterio valorativo de los electores. Por la calidad de las convenciones, eventos masivos cuyas funciones han venido cambiando con el tiempo. Ya no son para elegir a los candidatos, aunque se siga realizando esa formalidad, sino un estallido ordenado de euforia por los candidatos que ya se conocen y por el partido.


Pero lo más importante fue ver ratificada una vez la verdad de que una campaña victoriosa es resultado de la inteligente combinación de una percepción correcta de la realidad presente, ideas claras y accesibles sobre las posibles soluciones, la presencia de un candidato que goce de credibilidad y que despierte olas de entusiasmo en los electores acompañado todo con la orquestación de una campaña que no sustituya ni opaque la actuación protagónica del candidato.


Mucho nos queda por hacer en Honduras. Nuestro sistema, que desde su origen en Atenas se define como el poder del pueblo, tiene cada vez menos la confianza del pueblo. El sectarismo, regado como un virus en todo el cuerpo social, echa por tierra cualquier intento de que marchemos todos en la misma dirección para realizar a mediano plazo un proyecto compartido de país. Los candidatos, a falta del carisma para entusiasmar con su presencia y su discurso, nos llenan de mensajes publicitarios a cuales más ridículos. La realidad marcha en una dirección y las campañas electorales por otra de manera que al elector se le hace difícil orientarse para tomar una decisión racional y satisfactoria al momento de elegir.


La política, dicen los alemanes siguiendo a Max Weber, se decide con la cabeza y se ejecuta con el corazón. Sólo las ideas no bastan. Sin emoción no hay política. La emoción sin ideas tampoco basta. Pero aunque haya emoción e ideas ningún candidato puede alcanzar el éxito si no cuenta con la credibilidad necesaria para que sirva de sustentación a sus llamados de apoyo.


¿Cuál es la percepción de la realidad que tienen los candidatos? Cuáles son las soluciones a corto, mediano y largo plazo que proponen? ¿Motivan? ¿Entusiasman? ¿Generan credibilidad? ¿Despiertan esperanzas en un futuro mejor para todos? ¿Tienen un pasado limpio? ¿Qué piensa y dice la gente que los conoce de cerca? ¿Cuáles han sido sus aportes al desarrollo nacional? ¿Los hemos visto tomar decisiones en condiciones imprevistas e inesperadas? ¿Qué dice su familia de su desempeño en el círculo familiar?


Habrá aplicar esa evaluación a cada uno de los candidatos y candidatas en la actual campaña y en la del próximo año. Sólo así podremos contar con una imagen correcta de cada candidato al momento de votar y sólo así podremos evitar que el brillo enceguecedor de la publicidad nos confunda y cacemos un gato creyendo que es una liebre. Veremos si Obama para los gringos y para el mundo es tan bueno como parece. Con ideas y emoción se hace la política, pero también con credibilidad.

domingo, 7 de septiembre de 2008

LAS CONVENCIONES EN EEUU.

Fuente: www.wikipedia.com

Pese a su importancia, ninguno de los hechos ocurridos en nuestro país en la última semana me motivó para dedicarle esta columna. Ni la merecida exclusión de Rambo de la selección. Ni el pleito entre las precandidaturas liberales a favor y en contra de Chilo Cruz. Ni la dolorosa situación de la inseguridad en nuestro país y el corolario de los dos últimos secuestros. Nada nuevo tengo que decir al respecto más que lamentar la indiferencia con que vemos una situación que nos conduce al desastre total. Ni las tomas de hospitales, de calles y las retenciones de oficinas públicas por funcionarios ya despedidos y sus simpatizantes lo que refleja solamente la pérdida total del principio de autoridad, por una aparte, y de la dignidad personal, por la otra. Sólo lamento que por falta de servicios de salud mí amiga y secretaria hace 15 días ande del timbo al tambo, muerta en llanto, con un hijo fracturado de la clavícula sin que haya sido posible su intervención quirúrgica.

En cambio me entusiasmaron las convenciones de los partidos Demócrata y Republicano en Estados Unidos. No soy pitiyanqui ni antiimperialista por principio. Las poses antiimperialistas y anticapitalistas me suenan a ideología pura. A muchos anti he visto caer rendidos ante lo que poco tiempo antes supuestamente aborrecían. Sin ningún temor de ser calificado por Chávez o los chavistas del patio como pitiyanqui, declaro que sentí envidia al ver la proclamación de los candidatos de los dos partidos de Estados Unidos en su respectivas convenciones . Sin ahorrase mutuamente las acostumbradas puyas al candidato contrario, porque esta cosa así es como dijo Mcccain, predominaron las alusiones respetuosas y de admiración mutua entre los candidatos.

Me sentí realmente entusiasmado al ver y oír cómo todos los candidatos sin excepción exaltan los valores de su familia, presentan a su esposa, a sus hijos, a sus padres aunque sean viejitos como la mamá del candidato republicano y hablan positivamente de la familia como base de la sociedad. Me llené de emoción al ver y oír cómo se ponen los valores cívicos por encima de los intereses personales y de partido. Se centran los discursos en un testimonio de cómo cada quien ha servido a su país y cómo piensan seguirlo sirviendo. Cada quien presenta su hoja de vida y resalta sus experiencia al servicio de su país. Nadie, ni aún la gobernadora de Alaska que sorpresivamente apareció propuesta como candidata a la Vicepresidencia por el Partido Republicano, pese a su juventud, resultó improvisada.

No son discursos demagógicos. Cada quien propone sus soluciones en política exterior e interior. Nadie tiene por qué llegar engañado a las urnas. Ya se sabe que Mcccain, al estilo Reagan, se propone recuperar el prestigio de su país como la primera potencia mundial. Prometió ahorrar 700.000 millones de dólares que su país da en ayuda a quienes, en su opinión, no lo merecen por ser enemigos de los gringos. Más claro no canta un gallo. ¿Entiendes, Méndez? Dijo ser enemigo de la guerra por haber sido una de sus víctimas, pero no eludió la confrontación especialmente con Rusia e Irán, por causas diferentes. Obama, menos fuerte en su testimonio personal por su juventud y poca experiencia, dejó claras las líneas de su proyecto y se apoyó en la experiencia de su Vicepresidente en materia de política exterior.

El Partido demócrata llevó a sus seguidores a optar entre un negro y una mujer por primera vez en la historia. Los republicanos, para no parecer menos, llevan a una mujer, por primera vez, a la Vicepresidencia. Se rompieron los paradigmas históricos en la primera democracia del mundo y qué bien. La señora Sara Pain se ganó el corazón de los convencionales por su testimonio público y privado, por su juventud y por la fuerza de sus convicciones. Eso demuestra que cuando una mujer es inteligente y sabe plantarse, hombres y mujeres se rinden ante su talento.

Qué lejos están los discursos vacíos de nuestros candidatos del valor cívico, la proyección a futuro y la personalidad de los estadistas. Que lejos la elegancia al referirse al rival, qué lejos de los pleitos entre nosotros. Lo respeto y lo admiro dijo Maccain de Obama y es un héroe nacional dijo Obama de su contrincante, pero ambos dijeron estar dispuestos debatir sus propuestas como se debe en una campaña donde está en juego la capacidad de cada uno para persuadir y convencer a los votantes.

Será una campaña interesante y la seguiré con interés sin llegar al extremo de muchos hondureños que se dividen entre republicanos y demócratas como si fueran a votar por uno u otro en Honduras. Los liberales quieren que ganen los demócratas y celebran su triunfo como propio y los nacionalistas hacen lo propio con los republicanos sin reparar que en política exterior, donde prevalece el interés nacional, son pocas las diferencias entre uno y otro.

Mi admiración por el pueblo norteamericano no pasa por el amor o el odio. Igual me ocurre con los alemanes a quienes conozco más de cerca por haber convivido con ellos. Hijo de campesino, desconfiado por principio, no me entrego fácilmente. No soy fanático a nada ni a nadie. Racionalidad sobre todo. Nunca me mataría con otro por fanatismo religioso, político o futbolero. Sólo entregaría mi vida por Honduras y por mi familia, pero como tengo más horizonte para atrás que para adelante quizá ni eso sea posible a estas alturas del juego.

Tengo la esperanza de que algún día entenderemos la política como una disputa ética, elegante, caballerosa por demostrar que se tiene más capacidad, más honradez , más valor cívico y más experiencia para servir a la Patria que otros, igualmente hondureños, honrados, capaces y valerosos.
Que Dios me oiga.