viernes, 17 de octubre de 2008

CARRETERAS

Quería un titular que me permitiera referirme a varios temas al mismo tiempo y no encontré otro que el que usted ya leyó. Ya verá usted, por qué. Empecemos por el principio, como debe ser. Fueron los marxistas, cuando estaba de moda confesarse seguidor de don Carlos, el de la abundante barba para decirlo en el estilo de Homero, quienes nos enseñaron a diferenciar la infraestructura, de la estructura y la superestructura en forma escalonada de manera que la inferior sostiene a la superior. La primera se refiere a las obras físicas, las según a la economía y la superestructura a las diferentes formas de expresión cultural como la religión, la filosofía y la literatura que eran epifenómenos determinados por la estructura económica.


El Ministro de Soptravi de Honduras no cree en esas carajadas, porque no es ni ha sido nunca marxista. Cree, al contrario, que la estructura económica, puede sostenerse y desarrollarse en el aire. No hacen falta las carreteras. Las próximas cosechas de café y de granos básicos bajarán de las montañas transportadas por el viento o arrastradas por las abundantes aguas de los ríos que, de paso, han contribuido con el señor Ministro a destruir las vías terrestres de comunicación. Por más reclamos que llegan de los diferentes rumbos del país don Saro Bonano permanece en silencio. No abre la boca ni para lavarse los dientes. El único que habla es el Ministro Director del FHIS y Director del Fondo Vial., que es el mismo. Nos proporciona datos sobre la extensión de la carreteras, los costos de su reparación desde el relleno de un bache que cuesta si es pequeño 3000 lempiras hasta el costo total por kilómetro para terminar diciéndonos que no hay dinero suficiente para lo que se debe hacer, pese a los aportes del Fondo del Milenio.


Los carros de trabajo y hasta los de lujo que circulan sólo en calles pavimentadas cuando existían, se terminarán de destruir y ahora con la crisis financiera mundial, costará un ojo de la cara reponerlos no porque estén más caros sino porque ya no habrá financiamiento más que para las necesidades básicas. Supongo yo, por experiencia propia, que todos los productores del campo tendrán en la mente todo el día a don Saro y su distinguida familia, especialmente cuando el carro cargado hasta los topes se hunde en un zanjo hasta la cincha como se decía antes cuando todo se acarreaba a lomo de mula.


Con su visión humanista los gobiernos liberales se ocupan más del ser humano que de cuestiones de infraestructura, aunque Villeda Morales no descuidó ni una cosa ni la otra. Los gobiernos nacionalistas, con una visión más realista de los procesos económicos, le dan importancia a todo lo relacionado con la producción. Las carreteras recordarán con gratitud el gobierno de Callejas quien, quizá por hacer honor a su apellido, dejó en buen estado las calles, callejas y carreteras. Se destruyeron pronto, pero ese es el destino de las carreteras de Honduras, si es que para las obras materiales también existe el destino.


Parece que para la selección nacional la carretera al mundial de Sudáfrica también está llena de baches. Si no logra saltar el zanjo de México, también se quedará atollada hasta la cincha dejando cargado de ilusiones al pueblo hondureño, especialmente a ese amplio segmento que desayuna, almuerza y cena con fútbol y que pone tanta alma, vida y corazón en cada competencia que si lo mismo hiciera con la solución de los problemas de Honduras ya estaríamos al nivel de los países desarrollados del mundo o, por lo menos, de los menos subdesarrollados.


Las únicas carreteras que están como nalga de india son las que conducen al poder en las elecciones internas que se realizarán dentro de un mes, por lo menos para algunos precandidatos según dicen las famosas encuestas. La cosa está más clara en el Partido Nacional si hacemos abstracción de los partidos pequeños que no irán a elecciones internas y Licho, Ham y Aguilar tienen la candidatura como en la bolsa. Por lo que se ve don Mario Canahuati se quedará con las ganas de debatir al estilo de Cccain y Obama, porque don Pepe aprendió de memoria la lección de las elecciones internas con Miguel Pastor y no quiere caer en el mismo bache.


Entre los liberales, como de costumbre, las cosas están menos claras, aunque esta vez no van en competencia ocho corrientes como en las elecciones pasadas. Las encuestas dan como ganador a Elvin Santos, que legalmente no es candidato y como perdedor a Micheletti que sí es candidato. Se oye el rumor de una canción que habla de fraude , pero el Tribunal Supremo Electoral, el único tren que pita, aunque haya baches en la línea férrea, dice que todo está y estará en orden. Pues ojalá y Dios quiera, aunque Dios no participa en elecciones, porque sería muy desagradable ir a votar en las elecciones generales por candidatos que después nos digan sin ningún pudor que fueron producto de un fraude en las internas.


Las elecciones internas, para autoridades de los partidos y primarias para candidatos a cargos de elección en la estructura del Estado, fueron creadas para ponerle fin a la dedocracia , es decir a la vieja costumbre antidemocrática de que las cúpulas partidarias ( dos o tres personas porque los demás estaban de adorno) ponían de dedo a los candidatos de acuerdo a la cantidad de dinero que aportaban para la campaña. Aunque no podemos decir que el propósito se ha logrado, ahora se hace con menos descaro y la esperanza es que nuestros procesos democráticos vayan por carreteras mejor pavimentadas que las de don Saro Bonano y que yo, por andar hablando más de la cuenta, no tenga el camino pavimentado a Támara o, más seguro, a la casa por cárcel por pertenecer ya a la selección sub70.

martes, 14 de octubre de 2008

EL PRESIDENTE Y LA POLITICA EXTERIOR

Para los Estados la política exterior tiene carácter instrumental. No es un fin en sí misma, sino un medio para alcanzar objetivos internos. Y solo hay dos grandes objetivos: La seguridad y el Desarrollo. Ambos son complementarios entre sí. No hay seguridad sin desarrollo ni desarrollo sin seguridad. A veces se antepone uno al otro en la asignación de recursos. Si se trata de salvar la vida de las personas y la subsistencia del Estado frente a una situación de peligro, se privilegia la seguridad. En tiempos de paz interna y externa , ocurre lo contrario.

En Honduras, en la situación actual, la prioridad es y ha sido la seguridad de las personas y sus bienes. La seguridad interna. La mayor amenaza contra el desarrollo es la inseguridad. Aleja la inversión y el turismo. Crea y mantiene un ambiente de temor generalizado que paraliza las fuerzas productivas en todos los campos del quehacer nacional. Es difícil optar entre evitar que las personas se mueran como consecuencia de la violencia o de hambre, de desnutrición o que se debatan en la ignorancia y la insalubridad. Siempre es verdad que no hay desarrollo sin seguridad ni seguridad sin desarrollo.

Sin dejar de hacer algún esfuerzo en materia de seguridad, el gobierno actual ha priorizado el desarrollo con énfasis en la asistencia y el desarrollo social. Las políticas interna y exterior han sido orientadas a ese propósito. La búsqueda y consolidación de la cooperación externa ha marcado la dinámica de los órganos creadores y ejecutores de las políticas del Estado. Aún frente a iniciativas tan polémicas como ALBA, recién aprobada por el Congreso, la finalidad ha sido la obtención de bienes y servicios para labores asistenciales y de desarrollo. La percepción inicial de que se trataba de una solidaridad de carácter ideológico y el rechazo a los desplantes de Chávez, quedó desvanecida frente a la necesidad de obtener los beneficios que se ofrecen bajo el envoltorio de ALBA.

La tesis de que la delincuencia tiene su principal caldo de cultivo en la pobreza ha ganado terreno en la definición de las políticas estatales. Al combatir la pobreza se consolidan las bases sociales para mayores niveles de seguridad. Aunque sencilla de entender, la tesis no es del todo cierta. La delincuencia, como todos los problemas sociales, es multicausal. En esto y en otros aspectos se diferencian de los fenómenos naturales que sólo tienen una causa . Se puede ir con certeza del efecto a la causa y de ésta a la solución.

De acuerdo o no con su contenido y sus métodos , nadie puede negar el dinamismo que el actual gobierno le ha impreso a las relaciones exteriores. La estrategia seleccionada es complicada de llevar adelante y de entender para quienes no son actores de la misma. Pluralismo le llama el gobierno a su orientación en política exterior. Nos parece que esa estrategia ya pasó el Rubicón y que alea jacta est, es decir que la suerte está echada. Se trató de romper la lealtad unilateral a los Estados Unidos para intentar otro tipo de relaciones aparentemente contrarias a los intereses norteamericanos. El paso fue arriesgado y todos estamos expectantes sobre los resultados finales. Los temores no fueron infundados. Más que de una inclinación pitiyanqui de parte quienes manifestaron temor al ALBA, prevalecía la incertidumbre sobre el comportamiento impredecible de Chávez. No se trata de que no sepa hacia dónde va, sino de que sólo él lo sabe y puede arrastrar a sus socios a situaciones imprevistas.

Mucho, tanto positivo como negativo, puede decirse del Presidente Zelaya, pero nadie puede negar su perseverancia para tomar y llevar adelante sus decisiones. Es de esos políticos que igual pueden llevar a un Estado al éxito como al peor de sus fracasos. No sólo sabe aprovechar las situaciones para lograr lo que pretende, sino que crea las condiciones que hacen falta. Con la visita a Bush y a Uribe va neutralizando el temor de una inclinación unilateral y excluyente hacia Venezuela. Eso y no imitar a sus contertulios en el lenguaje agresivo y confrontativo, pueden llevar sus acciones por buen camino.

Quienes por naturaleza somos moderados en nuestras acciones, tenemos por sabido que la coquetería no es buena ni en el amor ni en la política. Jugar a quedar bien con dos personas o fuerzas contrapuestas puede llevar a perder la confianza de unas y de otras. Pero en eso consiste el lado interesante del experimento del Presidente Zelaya en un mundo globalizado y más desideologizado que el que persistía hasta la década del 90 del siglo pasado. El Presidente ha percibido correctamente esa realidad que ha permitido a Costa Rica abrir relaciones con China comunista sin distanciarse de Estados Unidos, siguiendo el norte de su interés como nación con el mismo criterio que la ha llevado a rechazar la posibilidad de su adhesión al ALBA.

Alea Jacta est. Ahora que el Congreso aprobó el acuerdo de adhesión al ALBA, todos vamos en el mismo barco, y sólo nos queda hacer todo lo posible para que este nuevo horizonte nos lleve a puerto seguro. Pronto conoceremos las primicias, pero sus consecuencias ojalá que todas positivas, se sentirán a plenitud después de que termine el gobierno actual. En materia de las políticas estatales ninguna transformación duradera se produce de inmediato. Ojalá que dentro de diez o más años, recordemos con gratitud la figura del actual Presidente por haber desafiado la prudencia de muchos y los temores de muchos más, para abrirle a Honduras mejores horizontes a futuro. Todo pasa porque el antiiperialismo verbal de Chávez no se concrete en una aventura que comprometa el equilibrio que su contertulio, el Presidente de Honduras, se esfuerza en mantener en la política exterior. El Congreso ha sido previsor.

LA DEMOCRACIA Y SU MAJESTAD EL TUMULTO

La frase no es mía. La usaba un recordado periodista en sus editoriales hace muchos años. Eso significa que su majestad el tumulto hace muchos años que está con nosotros, pero nunca tan presente como en nuestros días. Se nos aparece en todo tiempo y en todo lugar. Vamos al trabajo, después habernos levantado temprano con el entusiasmo que todavía es posible tener, y de repente quedamos atrapados en la toma de la única vía por donde es posible llegar a donde queremos. Indagamos entre sorprendidos y asustados y se nos dice que un patronato de barrio se tomó la carretera en protesta porque no le arreglan una calle. Son las seis de la mañana y se nos dice que el Alcalde, cuya presencia se requiere para negociar, llegará dentro de cinco horas que se convertirán en siete.

Como cuando nos asaltan, nos quedamos quietos. Tomamos el libro que siempre llevamos para estas ocasiones. Pensamos en nuestras obligaciones. Intentamos salir por algún lado. No es posible. Hablamos con la Policía que se ha hecho presente. Nos dice que son cosas de la democracia y que el pueblo tiene derecho a protestar. Que podrían actuar, pero que están esperando la orden superior que nunca llega. Hay que darles la razón , porque un policía no puede actuar si no es con la orden superior. Es una institución jerarquizada como las Fuerzas Armadas. Pensamos la jerarquía policial debería ser un poco más flexible, pero quizá sea mejor así. Se le ocurre a uno pensar que este es el único país del mundo donde en presencia de la Policía y bajo su vigilancia ocurre un secuestro colectivo por siete horas pidiendo como rescate algo que los secuestrados ni su familia pueden dar, porque se trata reconstruir una calle.

A las siete horas, después de haber firmado no se sabe qué compromiso, y cuando los secuestradores empiezan a sentir hambre, se abre el paso. Lo único que queda es regresar al punto de partido y pedir disculpas a quienes nos esperaban. Para ver las cosas del lado amable pensamos que si no hubiera sido por el secuestro no hubiéramos tenido tiempo de leer el libro que sobre Valle acaba de publicar Matías Funes y terminar las 100 horas con Fidel Castro que escribió un conocido periodista francés. Bien decían los viejos cuando yo no lo era: la paciencia es la madre de la ciencia y la abuela de las enfermedades del hígado, diría un mal pensado.

El siguiente día los maestros , para no variar, se toman las calles y los puentes. Un paro de 50 mil maestros reclama el sueldo de cinco mil a quines no se les ha pagado. Dos millones de niños y jóvenes siguen secuestrados en casa o, mejor, en las calles. Como soldado avisado no pierde guerra y porque no contaban con mi astucia, cambiamos de ruta, pero resulta que todos pensaron lo mismo y se hace una cola de los once mil demonios. Ya no hay secuestro, pero el resultado es el mismo. Mientras sigue la cola, lenta como entierro de rico, volvemos al libro. Ahora la cosa no es tan fácil, porque el libro de turno es un hueso duro de roer. Me propuse releer La Democracia y sus Críticos de Robert A. Dahal Nuevamente la paciencia es la madre de la ciencia. Si las cosas no cambian y los demás siguen el ejemplo, pronto seremos un pueblo de eruditos. No hay mal que por bien no venga, dicen.

¿ Por qué se confunde la democracia con el molote? ¿ Por qué la voluntad del pueblo tiene que manifestarse con desorden? No tiene que ser así y no siempre ha sido así. Es una conducta promovida por acción o por omisión desde el Estado. En otra ocasión he comparado al Estado de Honduras con una madre negligente. Acostumbra al hijo a chillar para todo, porque hasta que oye el berrido del cipote se acuerda que no ha comido o que hay que atenderlo. Ahora todo el mundo dice que si no es con marchas y toma de calles, nada se logra. Desgraciadamente es verdad.

Mire lo que pasó con los maestros. Hace varios meses los profesores, los verdad y los de mentirijillas, han venido diciendo que iba a venir la madre de todos los paros si no se les pagaba a quienes no han recibido sueldo todo el año. Desde la Secretaría de Educación decían que no había dinero y que hacían falta no sé qué trámites. Desde Finanzas decían que ya se habían erogado 500 millones extras para pagar maestros y que ya no había más pisto. Arreciaron las amenazas de una parte y las negativas de la otra. Se vino el molote. De repente, cuando la cosa se había llevado a un callejón sin salida, surge la solución. En un discurso improvisado y en un escenario poco usual, el Presidente Zelaya felicita a los maestros por ser revolucionarios y en un santiamén se ofrece más de lo que los maestros pedían. Finanzas no podía conseguir 150 millones y el Presidente ofreció 300. El que manda no suplica y donde manda capitán no manda marinero, máxime cuando el capitán espera hasta que todo mundo exclame: ¿ Y ahora ,quién podrá defendernos.? Por supuesto que con este esquema, no habrá Ministros buenos y siempre habrá quemazón de funcionarios.

¿Por qué se confunde a la Democracia con el desorden? Quienes faltan al respeto a la autoridad lo hacen en nombre de la democracia. Lo mismo hacen quienes promueven el choque entre los poderes del Estado. En su nombre se escudan quienes ocultan su debilidad como autoridades para actuar en el campo de sus competencias.

Críticos de la democracia han sido los fascistas desde la ultraderecha y los comunistas y anarquistas desde la ultraizquierda. Pero quienes más daño le hacen son quienes se confiesan demócratas y en el fondo sueñan con hombres providenciales que sobre las instituciones ejerzan el poder en nombre y representación diz que de los más pobres. Son más peligrosos, porque son difíciles de desenmascarar a tiempo precisamente porque son lobos vestidos de piel de oveja. Afortunadamente en Honduras hay lobos, pero sin piel de oveja.

lunes, 29 de septiembre de 2008

¿CRISTIANO Y POLITICO?

¿Es posible que convivan y actúen en un solo cuerpo un cristiano y un político? ¿Sería posible sin que el político destruya al cristiano o el cristiano anule al político? ¡No sería como meter una paloma y una serpiente en el mismo costal sólo porque Cristo dijo que seamos mansos como las palomas y astutos como las serpientes? Hablamos de una persona que asume el cristianismo en su dimensión integral, como una doctrina ético-religiosa, inmanente y trascendente. Porque bien es posible que se tomen los valores éticos del cristianismo como guía de la conducta pública y privada, dejando su dimensión religiosa para la vida privada. Es decir no confesarse públicamente como miembro de una confesión religiosa y, menos, decir que Dios le ha pedido a alguien que se relance a la lucha por el poder.

Hay que recordar que el Cristianismo, aunque su práctica puede tener consecuencias políticas, no es una doctrina creada para orientar la lucha por alcanzar y ejercer el poder. A Jesucristo se le acusó y condenó por político y por transgredir la religión Judía al declararse hijo de Dios y Rey de los judíos, aunque frente a tales recriminaciones declaró que su reino no era de este mundo y que había que dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, separando claramente la política de la religión como para que nadie confundiera una cosa con la otra.

En lo que la política coincide con el cristianismo es en los fines éticos. La primera tiene como fin el bien común, es decir la creación de las condiciones materiales e inmateriales para que las personas individual y colectivamente puedan vivir dignamente, y el cristianismo manda amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo. Este amar al prójimo no sólo se mide por la relación de persona a persona, sino por la contribución que hagamos al bienestar de todos, dimensión social en la cual se tocan el cristianismo y la concepción de la política que heredamos de los griegos como el más noble servicio a la comunidad.

Al contrario, donde el cristianismo se aleja de la política es en su concepción de lucha por alcanzar y disfrutar del poder por parte de un grupo en perjuicio del bien de todos. La Constitución, al ordenar que para ser candidato se requiere ser del estado seglar, es decir no desempeñar funciones religiosas de carácter jerárquico, tiene claramente la intención de separar la religión de la política con un solo propósito: evitar que se manipule la conciencia religiosa de la gente con fines político-partidarios o que las religiones utilicen el poder para confrontarse como ocurrió en las famosas guerras de religión en Europa.

Hay otros dos criterios que impiden a la religión caminar de la mano con la política: el carácter absorbente de ambas actividades y su diferente naturaleza. En cuanto al primer criterio cabe la frase del Evangelio de que nadie puede servir a dos señores al mismo tiempo, porque quedará mal con uno o con el otro. La religión exige entrega total y la política, también. El celibato en la Iglesia Católica responde a esa exigencia de entrega total. La política, entendida en su dimensión ética, también es absorbente. En cuanto a la naturaleza de ambas actividades, la política es una actividad cuyos fines son exclusivamente terrenales, porque el ángel que quiso hacer política en el cielo al disputarle el primer puesto a Dios, fue expulsado y todavía dicen que anda por ahí buscando almas para su partido. El cristiano, en su dimensión religiosa, tiene un pie en la tierra y el otro en el cielo, porque trabaja para hacer que el ser humano se reconcilie con Dios y recibe de esa manera las promesas contenidas en el Evangelio de Cristo.

Max Weber, en su librito el Científico y el Político, señala otro criterio para marcar la diferencia ente la política y la religión, entre el político y el profeta. Dice que el primero se rige por la ética que él llama de responsabilidad y el profeta por la ética de la convicción. Eso significa que el cálculo en lo que dice y hace es inherente a la conducta del político porque no puede decir o hacer sino aquello que favorece a los intereses que representa, es decir los intereses de su nación. Si algo puede perjudicar esos intereses o sus propios objetivos, está obligado a callar y si su ética no es muy fuerte, a mentir.

El profeta, por el contrario, no es una misión a cargo de un hombre, sino un hombre entregado a una misión que lo trasciende. El cálculo, aunque no esté ausente del todo como se vio cuando Cristo evadió caer en las trampas que se le tendían y que pudieron haber interrumpido prematuramente su misión, no es lo más importante. Su destino es el martirio, sellar con su vida el testimonio de vida entregada a cumplir un mandato divino. El político, aunque diga que está dispuesto a morir por sus ideas, sólo excepcionalmente llega al sacrificio. Cuando un político –cristiano dice con el ALBA hasta la muerte, se está confundiendo la vocación de martirio por la causa de Dios con un objetivo político de poca trascendencia, se está poniendo la ética del profeta donde debe estar la ética de la responsabilidad de que habla Weber.

¿Es realmente incompatible el cristianismo con la política? No necesariamente siempre que la lucha por el poder se revista de la ética necesaria y al ejercer el poder se tenga presente que el mismo es un medio para servir y no un fin. Siempre que no se manipule la conciencia religiosa de la gente para fines personales o de grupo. Requiere por parte del cristiano- político una absoluta coherencia entre lo que piensa, lo que dice y lo que hace, incluso entre lo que hace ahora, lo que ha hecho en el pasado y lo que hará en lo porvenir tanto en su vida pública como privada. Si no es así es mejor que no se intente servir a dos señores al mismo tiempo, a Dios y al Estado. ¿Entiendes, Méndez?

lunes, 15 de septiembre de 2008

LIBRES, SOBERANOS, I-DEPENDIENTES.

Fuente: lefranc.chez-alice.fr/honduras_e.htm

Si usted cree que somos independientes, póngale la N al titular. Si cree que no, déjelo como está. Pero, ¿qué significa ser libre como persona y ser independiente como Estado? Así como nadie es ni puede ser absolutamente libre, ningún Estado tiene una independencia absoluta. La única manera de lograrlo en uno y otro caso es mediante un aislamiento total, situación incompatible con la naturaleza humana. Los anacoretas y ermitaños, más bajo la influencia de los cínicos griegos que del pensamiento cristiano, en su deseo de huir del pecado del mundo, lo intentaron y fracasaron frente al otro modelo, el auténtico, que es vivir la fe, la esperanza y el amor en comunidad, el ágape que es el amor entre quienes profesan el mismo credo religioso. En cuanto a los Estados, tampoco es posible la independencia absoluta. Algunos llaman independencia a dejar de depender de Estados Unidos para depender de Rusia , de Caracas o de Managua, romper con el gigante para depender de un enano. El cambio de amo no es libertad ni independencia.


La reflexión anterior viene al caso porque, a propósito de la celebración del 15 de septiembre, hay grupos, para desgracia vinculados a la educación , que consideran las celebraciones de las fiestas patrias como vacías de contenido, porque dicen que no hay nada que celebrar en vista de que seguimos siendo dependientes. Si fuéramos dependientes, como de alguna manera lo somos, siempre habría que celebrar el 15 de septiembre, porque se trata de conmemorar un hecho histórico a cuya consecuencia nacimos como Estado y nos integramos a la comunidad internacional. Ese hecho, que nadie puede negar, tuvo una gran significación para los pueblos centroamericanos y así lo celebraron hombres y mujeres más patriotas que las actuales generaciones a quienes por algo llamamos próceres. ¿O hay alguien ahora que sea más patriota que Morazán, Valle o Cabañas? Lo dudo, con los Panchos.


¿No es digno de celebrar que hace 187 años de dejamos de ser colonia de España? ¿Y no es digno de celebrar también que ahora, dentro de otro contexto en la relaciones internacionales, seamos interdependientes con la madre Patria? La presencia de España en Honduras durante la época colonial ya ha sido juzgada por la historia en sus muchos aspectos positivos y negativos. Su presencia ahora sólo tiene aspectos positivos. ¿ O es que la independencia para ser tal tiene que ser como la antigua autarquía de las polis griegas, es decir autosuficiencia? Ningún pueblo es autosuficiente como ninguna persona lo es mi puede serlo. Somos interdependientes y eso lo dijo hace 25 siglos el autor de los Diálogos,


¿Creen ustedes, sabios anónimos, que la primera potencia mundial, los yanquis y pitiyanquis, son independientes en la forma absoluta como ustedes quieren que sea Honduras? Pues no hay tal culebra con cachos. Los gringos no aguatarían las insolencias del prócer Hugo Chávez si no fuera porque son dependientes de su petróleo: Tampoco aceptarían el incómodo papel de guardianes del medio oriente si no fuera porque en esa zona se encuentran los más grandes yacimientos del petróleo que necesitan y del cual son dependientes. ¿O por qué creen que el odiado imperio manda a sus diplomáticos a consultar a la Unión Europea y a las otras potencias cuando necesitan realizar una acción que puede alterar las relaciones existentes? Pues porque no goza de una independencia absoluta para hacer lo que le da la gana. ¿O creen, émulos de los sabios que en el mundo han sido, que la instalación de armas de largo alcance en Polonia, que ha irritado a Rusia, lo está haciendo EE UU, a contrapelo de la opinión de los otros miembros de la OTAN O NATO?


En un mundo de Estados soberanos, regidos por un entramado de normas de derecho internacional, hasta las potencias dependen unas de otras y hasta de los países pequeños cuando se trata de diseñar y ejecutar sus estrategias de nivel mundial o regional. Sólo en las mentes calenturientas cabe que un Estado puede decidir su política exterior amparado solamente en que en teoría es libre, soberano e independiente o que no debe celebrar el hecho histórico que lo llevó a convertirse en Estado solamente porque todavía no es absolutamente independiente. Eso equivale a decir que alguien no debe celebrar haberse curado de una enfermedad, porque no tiene seguro haber recobrado la salud total y para toda la vida.


Sigamos celebrando las fiestas patrias. Que se oiga el redoble de los tambores, y todo lo que suena en manos de los jóvenes estudiantes el día de la Patria. Que se oiga la voz destemplada de los funcionarios edilicios que año con año leen el acta de independencia, aunque pocos entiendan lo que dice. Que podamos seguir viendo la presencia obligada de los mandatarios y asistiendo a la celebración de una misa que más tiene de acto protocolario que de acto de devoción. Todo sin desmedro del esfuerzo colectivo que debemos hacer para darle a nuestra independencia política, la base económica y cultural por cuya ausencia parece que no fuéramos dueños de nuestras decisiones como Estado.


Que los periodistas hagan periodismo y no un coctel de religión, periodismo y acomodo interesado. Que los maestros enseñen de verdad con entusiasmo y entrega como corresponde a quien responde a una irresistible vocación. Que los agricultores cultiven con la satisfacción de quien está ayudando a alimentar a sus compatriotas para que puedan dedicarse a otros menesteres. Que los comerciantes pongan en su actividad un poquito de solidaridad social con sus clientes y con la comunidad en general. Que los industriales produzcan para el mercado interno y para exportar sin explotar a los trabajadores. Que los políticos actúen con la conciencia de quien conduce responsablemente el barco del Estado. (Perdón. Estaba soñando.)

domingo, 7 de septiembre de 2008

LAS CONVENCIONES EN EEUU.

Fuente: www.wikipedia.com

Pese a su importancia, ninguno de los hechos ocurridos en nuestro país en la última semana me motivó para dedicarle esta columna. Ni la merecida exclusión de Rambo de la selección. Ni el pleito entre las precandidaturas liberales a favor y en contra de Chilo Cruz. Ni la dolorosa situación de la inseguridad en nuestro país y el corolario de los dos últimos secuestros. Nada nuevo tengo que decir al respecto más que lamentar la indiferencia con que vemos una situación que nos conduce al desastre total. Ni las tomas de hospitales, de calles y las retenciones de oficinas públicas por funcionarios ya despedidos y sus simpatizantes lo que refleja solamente la pérdida total del principio de autoridad, por una aparte, y de la dignidad personal, por la otra. Sólo lamento que por falta de servicios de salud mí amiga y secretaria hace 15 días ande del timbo al tambo, muerta en llanto, con un hijo fracturado de la clavícula sin que haya sido posible su intervención quirúrgica.

En cambio me entusiasmaron las convenciones de los partidos Demócrata y Republicano en Estados Unidos. No soy pitiyanqui ni antiimperialista por principio. Las poses antiimperialistas y anticapitalistas me suenan a ideología pura. A muchos anti he visto caer rendidos ante lo que poco tiempo antes supuestamente aborrecían. Sin ningún temor de ser calificado por Chávez o los chavistas del patio como pitiyanqui, declaro que sentí envidia al ver la proclamación de los candidatos de los dos partidos de Estados Unidos en su respectivas convenciones . Sin ahorrase mutuamente las acostumbradas puyas al candidato contrario, porque esta cosa así es como dijo Mcccain, predominaron las alusiones respetuosas y de admiración mutua entre los candidatos.

Me sentí realmente entusiasmado al ver y oír cómo todos los candidatos sin excepción exaltan los valores de su familia, presentan a su esposa, a sus hijos, a sus padres aunque sean viejitos como la mamá del candidato republicano y hablan positivamente de la familia como base de la sociedad. Me llené de emoción al ver y oír cómo se ponen los valores cívicos por encima de los intereses personales y de partido. Se centran los discursos en un testimonio de cómo cada quien ha servido a su país y cómo piensan seguirlo sirviendo. Cada quien presenta su hoja de vida y resalta sus experiencia al servicio de su país. Nadie, ni aún la gobernadora de Alaska que sorpresivamente apareció propuesta como candidata a la Vicepresidencia por el Partido Republicano, pese a su juventud, resultó improvisada.

No son discursos demagógicos. Cada quien propone sus soluciones en política exterior e interior. Nadie tiene por qué llegar engañado a las urnas. Ya se sabe que Mcccain, al estilo Reagan, se propone recuperar el prestigio de su país como la primera potencia mundial. Prometió ahorrar 700.000 millones de dólares que su país da en ayuda a quienes, en su opinión, no lo merecen por ser enemigos de los gringos. Más claro no canta un gallo. ¿Entiendes, Méndez? Dijo ser enemigo de la guerra por haber sido una de sus víctimas, pero no eludió la confrontación especialmente con Rusia e Irán, por causas diferentes. Obama, menos fuerte en su testimonio personal por su juventud y poca experiencia, dejó claras las líneas de su proyecto y se apoyó en la experiencia de su Vicepresidente en materia de política exterior.

El Partido demócrata llevó a sus seguidores a optar entre un negro y una mujer por primera vez en la historia. Los republicanos, para no parecer menos, llevan a una mujer, por primera vez, a la Vicepresidencia. Se rompieron los paradigmas históricos en la primera democracia del mundo y qué bien. La señora Sara Pain se ganó el corazón de los convencionales por su testimonio público y privado, por su juventud y por la fuerza de sus convicciones. Eso demuestra que cuando una mujer es inteligente y sabe plantarse, hombres y mujeres se rinden ante su talento.

Qué lejos están los discursos vacíos de nuestros candidatos del valor cívico, la proyección a futuro y la personalidad de los estadistas. Que lejos la elegancia al referirse al rival, qué lejos de los pleitos entre nosotros. Lo respeto y lo admiro dijo Maccain de Obama y es un héroe nacional dijo Obama de su contrincante, pero ambos dijeron estar dispuestos debatir sus propuestas como se debe en una campaña donde está en juego la capacidad de cada uno para persuadir y convencer a los votantes.

Será una campaña interesante y la seguiré con interés sin llegar al extremo de muchos hondureños que se dividen entre republicanos y demócratas como si fueran a votar por uno u otro en Honduras. Los liberales quieren que ganen los demócratas y celebran su triunfo como propio y los nacionalistas hacen lo propio con los republicanos sin reparar que en política exterior, donde prevalece el interés nacional, son pocas las diferencias entre uno y otro.

Mi admiración por el pueblo norteamericano no pasa por el amor o el odio. Igual me ocurre con los alemanes a quienes conozco más de cerca por haber convivido con ellos. Hijo de campesino, desconfiado por principio, no me entrego fácilmente. No soy fanático a nada ni a nadie. Racionalidad sobre todo. Nunca me mataría con otro por fanatismo religioso, político o futbolero. Sólo entregaría mi vida por Honduras y por mi familia, pero como tengo más horizonte para atrás que para adelante quizá ni eso sea posible a estas alturas del juego.

Tengo la esperanza de que algún día entenderemos la política como una disputa ética, elegante, caballerosa por demostrar que se tiene más capacidad, más honradez , más valor cívico y más experiencia para servir a la Patria que otros, igualmente hondureños, honrados, capaces y valerosos.
Que Dios me oiga.

domingo, 31 de agosto de 2008

AUTORIDAD LEGÍTIMA E ILEGITIMA.

Fuente: www.laprensa.com.ni


Una de las claves para analizar la estabilidad o inestabilidad de la autoridad en los grupos humanos es el problema de la legitimidad del poder. En el caso del poder político, el poder del Estado, el problema adquiere dimensiones mayores puesto que se trata de la comunidad total.


Veámoslo primero a nivel micro. ¿Se ha fijado usted que los hijos difícilmente obedecen la autoridad de otro hombre que no sea su padre, aunque sea el marido de su madre o viceversa? Es que no reconocen como legítima esa autoridad. Y cuando un extraño regaña o castiga a un niño, éste rechaza la corrección con el argumento de que ese tal no es su nana ni su tata.


Para que una autoridad sea obedecida necesita ser legítima, es decir que sea reconocida como tal autoridad. Pero la legitimidad, obtenida correctamente en su origen, puede perderse por exceso o por defecto. Igual riesgo de perder la autoridad corre quien abusa de la misma como quien no la ejerce y deja que el grupo caiga, por eso, en la anarquía. En ambos casos se cae en la desobediencia, en el desorden.


La legitimidad política puede definirse como el atributo del Estado y del gobierno que consiste en la existencia, en una parte relevante de la población, de un grado de consenso tal que asegure la obediencia sin que sea necesario, salvo en caso excepcionales, recurrir a la fuerza. La legitimidad está vinculada al sistema de creencias, ideas, tradiciones y costumbres que una comunidad tenga en relación con el poder y su ejercicio así como al sistema político que haya adoptado en el ejercicio de su soberanía y que normalmente está establecido en su Constitución.


España tiene arraigada en su población una cultura política monárquica, porque desde su origen como Estado-nación ha sido un reino y las dos veces que se le quiso imponer un sistema republicado se produjo una guerra civil, la última con resultados catastróficos. Los latinoamericanos, al contrario, tenemos una cultura republicana, porque nacimos como repúblicas y hemos conservado ese sistema de gobierno inventado por los romanos antes de Cristo. Si se nos quisiera imponer un rey no aceptaríamos como legítima su autoridad y nos negaríamos a obedecer sus órdenes, aunque fuera un rey santo y sabio como los ha habido en la historia de las monarquías.


Honduras ha optado por un sistema liberal-democrático, republicano y representativo. Dentro de ese marco es que los gobernantes reciben el mandato del pueblo por cuatro años. El sistema así caracterizado y establecido fija los límites dentro de los cuales se tienen que tomar la decisiones tanto de política interior como exterior. Quien por exceso o por defecto se salga de ese marco, cae en la ilegitimidad y corre el riesgo de ser desobedecido y conservar como único recurso el uso de la fuerza para conservar la autoridad.


Sólo el poder constituyente, el pueblo soberano, que es absoluto y extraordinario, puede cambiar el sistema político. En algunos países de América latina los gobernantes se han hecho elegir bajo la normatividad vigente y en su campaña han anunciado un cambio del sistema. La población al elegirlos da por aprobada su intención que después desde el poder se lleva a cabo mediante la convocatoria al poder constituyente para cambiar la Constitución. Lo han anunciado previamente. Lo que no parece correcto es que se haya elegido un gobierno para que se desempeñe en el marco de la institucionalidad establecida y que ya en el poder sin decir agua va empiece a comportarse como si el poder soberano ya hubiera cambiado el sistema y los valores en que se sustenta.


Por todo lo dicho anteriormente es que ha merecido rechazo la conducta de don Hugo Chávez en su reciente visita a Honduras. Es como que se invite al vecino a nuestra casa y luego empiece a insultar a los anfitriones. Más sorprendente resulta si el anfitrión justifica y hace suyos los insultos del invitado. Estro sólo ocurre cuando huésped y anfitrión se pasan de copas. Porque es un insulto que se haya permitido calificar como vendepatria y pitiyanquis a quienes han sido críticos del ALBA.


Por eso resulta poco usual que el Presidente Zelaya haya sido electo por el Partido Liberal como liberal y en el camino se nos haya vuelto socialista, del socialismo chavista porque hay muchos socialismos y, además antiimperialista, cuando este fenómeno es un producto del capitalismo, la cara económica del liberalismo. ¿O es que el Presidente en sus largos años de liberalismo no se había dado cuenta que el capitalismo es hijo legítimo del liberalismo?


El pretexto de esos virajes es el combate a la pobreza y a la desigualdad social. Si para lograr ese propósito todos los países del mundo hubieran tenido que optar por el socialismo en cualquiera de sus múltiples versiones, el mundo sería socialista y no capitalista. Ahora resulta que los causantes de la pobreza son los liberal-capitalistas agrupados en el empresariado nacional y los salvadores de los pobres son los liberal-capitalistas que han desertado de su tradicional ideología.


Es peligroso que la desesperación por conseguir recursos que le permitan al actual gobierno terminar sus cuatro años sin caer en el colapso, nos lleve a vender el alma al diablo, a perder nuestra dignidad como pueblo, a repetir consignas propias de la guerra fría o a dividirnos en dos bandos, chavistas contra antichavistas, imperialistas y antiimperialistas, pitiyanquis contra pitichavistas, amigos y enemigos de los pobres, generosos con los dineros del pueblo y avaros con sus propios recursos.


No deslegitime su gobierno, señor Presidente. Busque el consenso y no se apoye en pequeños grupos solamente. Usted puede hacerlo.